Redefiniendo el éxito
Escrito por Pau Martínez
Uno de los primeros pasos que se suelen tomar cuando se habla de éxito, es observar no el producto o servicio final, sino poner la mirada en dónde comenzó y cómo fue que llegaron hasta ahí.
Consideramos que el éxito es algo que se busca por intención y no se suele dar por casualidad, es decir; creemos que si todo lleva un desarrollo y una planeación con objetivos, al irlos cumpliendo se van alcanzando metas y los mismos objetivos que se planean en un inicio, y sí, en algún punto en el futuro, el éxito.
Y aquí es donde aparece la pregunta que quizás tú también te hayas hecho:
¿Por qué no hay más negocios exitosos?
¿Hay algo que no estamos viendo, o al final todo se reduce a suerte?
Con honestidad no conozco ninguna empresa exitosa que no tenga años de trabajo detrás. Cada paso en planeación es un punto a tu favor para lograr ese anhelado éxito, por esa razón en la actualidad existen muchos libros, tutores y asesorías cuya verdadera intención es que realices paso a paso para poder poner en orden tus ideas y crear un plan de desarrollo.
Ahora bien, mi pregunta sigue sin ser resuelta… ¿Qué pasa? ¿Dónde están los negocios exitosos?
Con honestidad creo que la culpa es nuestra. No voy a justificarme, pero con el auge de las redes sociales, por un lado obtienes contacto con el mundo las 24 horas del día, pero también quedas inmerso en un mundo donde se publican casos de éxito y pareciera que solo hicieron simples pasos para conseguirlo, incluso en algunas ocasiones hasta te venden alguna guía de cómo fue que lo alcanzaron.
Aún así, sigo creyendo que tiene más que ver con la forma en cómo concebimos los negocios. Y es cierto que los concebimos como si solo fuera una idea, capital para hacer, crear, comprar y vender. Entonces ¿y el tiempo que se necesita para la planeación, para consolidar la idea, para crear una marca, para darle sentido y orientación, y colocar objetivos a corto, mediano y largo plazo? Ahhh… esos casi nadie los toma en cuenta.
Creo que era más evidente de lo que pensé. Pero ¿por qué?
Para poder dar la vuelta a la página y ponerse en marcha hay que reconocer algo fundamental: el trabajo requiere esfuerzo y dedicación. No sé si llamarle suerte (depende de nuestra forma de pensar), pero existen herramientas que van facilitando ese esfuerzo. Sin embargo, al menos al día de hoy, aún no existe un prompt que te dé un negocio exitoso con todos los pasos a seguir. Además han surgido varias polémicas sobre la veracidad y honestidad de ciertas herramientas digitales.
Y aún suponiendo que tuvieras un prompt milagroso… ¿seguirías los pasos?
Honestamente, creo que la respuesta depende de tres cosas. Y justo de esas tres queremos hablar.
La buena noticia es que tiene solución, y no es tan complicada como parece.
No estamos tan acostumbrados a realizar procesos planeados, porque no suele ser algo común o con lo que hayamos crecido. Pero si queremos tener un negocio y disminuir las probabilidades de fracaso, debemos planear. Sino, solo se cierran círculos eternos sin sentido que suelen mostrar en corto plazo muchos errores de planeación, o mejor dicho, de no planeación.
Entonces, empecemos por el comienzo.
Primero: la motivación.
En Conttacto pensamos que necesitas motivación. La motivación es el sentido primordial para poder incluso levantarnos de la cama, así que como verás, sí es realmente necesario estar motivado.
Creemos que todos tenemos necesidades, algunos más grandes que otros, pero al final todos las tenemos. Por esa razón, el primer paso para la motivación es pensar: ¿qué estás dispuesto a intentar para alcanzar algo?
Leí un increíble libro que, si tienes tiempo, podrías leerlo o escucharlo: The Achievement Habit (2005) de Bernard Roth. Una parte fundamental habla sobre esto, la disposición a hacer algo, y más allá de la voluntad de hacerlo, es el intentar, porque esto será lo que nos ancle a seguir la búsqueda del éxito.
Y aquí es donde podemos pensar en estas oraciones: estoy dispuesto a intentar, a aprender, a creer que soy más capaz de lo que creo. Estas reflexiones ayudan a entender la disposición que realmente tenemos, y la necesitamos porque el camino raramente es cómodo.
Lo más importante es que sigas motivándote y moviéndote a seguir aprendiendo y a seguir creyendo en la versión de ti mismo en la que te vas a ir convirtiendo.
Segundo: la confianza.
¿Has escuchado la frase de toda una vida para generar confianza y tan solo un segundo para perderla? La confianza, desde que somos pequeños, nos ha ayudado a avanzar.
Ahora, con franqueza, la confianza pareciera que se hubiera ido desvaneciendo con el tiempo. Sin embargo, aunque no haga una entrada valiente en un principio, empezar a realizar cosas ayuda a aumentarla, paso a paso y día con día. Crece cuando decidimos intentar, incluso cuando tenemos de frente a la incertidumbre.
Cada paso que das ayuda a disminuir las dudas sobre ti y refuerza la creencia de lo que eres capaz de hacer y lograr. La confianza no significa tener todas las respuestas, significa creer que lo vas a ir resolviendo en el camino, con ayuda o por tu cuenta.
Tercero: el comenzar.
El secreto ya no tan secreto, seguro lo has visto o leído por ahí, es… que no existe el momento perfecto. Así que no esperes, porque no llegará.
Empieza con lo que tienes y prepárate para cometer errores. Los errores te dan herramientas, hallazgos, lugares donde nunca pensaste ir, te llenan de ideas para corregir y crear algo que quizás sin ellos no hubieras alcanzado.
El planear no significa evitar los errores, es saber que durante el proceso hay espacio para fallar. Lo que hay que recalcar es que se tiene que seguir intentando de tal manera que sea algo que te haga avanzar. El objetivo es que tú vayas marcando el ritmo, tú vayas dirigiendo el esfuerzo. Aquí es donde, aunque nosotros te ayudemos a crear bases, estrategias y apoyo en tu proyecto, siempre serás tú el responsable de tu éxito.
Y sí, suena a mucho trabajo. Pero el esfuerzo constante tiene algo curioso: se acumula, y con el tiempo se convierte en algo que nadie te puede quitar.
Incluso Mozart, a la edad de 6 años, practicaba quizás 8 horas diarias llegando a acumular un total aproximado de 3,500 horas de práctica para esa edad. De repente suena a que más que milagro, es práctica constante, mucho esfuerzo y abrazarse a sí mismo en los momentos más duros para continuar.
Después de todo esto, solo nos queda decir que nos encantaría poder acompañarte en este proceso magnífico de tu vida. Atrévete a intentar.
Pau.
Karla Paulina Martínez Coello, CP, DGAD / Contadora Pública / Diseñadora Gráfica y Animadora Digital / Especialista en Design Thinking aplicada a la Innovación / Ilustradora / Modeladora 3D

